En Matrix, bastaba con conectar a alguien al sistema para que alguien le volcara en el cerebro kung-fu, filosofía oriental y las claves ocultas del universo. La gran fantasía de finales del siglo XX no era solo vencer a las máquinas, sino absorber el conocimiento como quien descarga un archivo. Sin embargo, la profecía erró el destinatario. La información no la están almacenando nuestros cerebros si no las máquinas.
Equipados con inteligencia artificial, cámaras y radares láser, los nuevos agentes ya regulan la circulación En Matrix, bastaba con conectar a alguien al sistema para que alguien le volcara en el cerebro kung-fu, filosofía oriental y las claves ocultas del universo. La gran fantasía de finales del siglo XX no era solo vencer a las máquinas, sino absorber el conocimiento como quien descarga un archivo. Sin embargo, la profecía erró el destinatario. La información no la están almacenando nuestros cerebros si no las máquinas.
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