Como irredento fan de los tanques Tiger —todos tenemos nuestras debilidades aunque sea por un pesado carro de combate del III Reich: 57 toneladas de leyenda— me ha gustado muchísimo Der Tiger (El tanque), la película alemana de Dennis Gansel (La ola, Napola) sobre uno de esos intimidantes colosos de acero de la Segunda Guerra Mundial. Con algunas salvedades: la principal, la gorra del comandante del carro de combate, que tira para atrás. Si es que parece de comisario soviético. En ninguna de las imágenes de carristas alemanes, ni las de los más imaginativos y desastrados como Kurt Knispel, ves cosa semejante. Vamos te presentas así delante de Guderian, Peiper o Panzer Meyer y te fusilan. Lo convenimos el otro día con Luis Hidalgo, que es crítico musical pero entre una Stratocaster y un Tiger no tiene duda: se queda con el tanque.


La emocionante película sobre la tripulación de uno de los famosos tanques nazis es como la respuesta alemana a ‘Corazones de acero’
Como irredento fan de los tanques Tiger —todos tenemos nuestras debilidades aunque sea por un pesado carro de combate del III Reich: 57 toneladas de leyenda— me ha gustado muchísimo Der Tiger (El tanque), la película alemana de Dennis Gansel (La ola, Napola) sobre uno de esos intimidantes colosos de acero de la Segunda Guerra Mundial. Con algunas salvedades: la principal, la gorra del comandante del carro de combate, que tira para atrás. Si es que parece de comisario soviético. En ninguna de las imágenes de carristas alemanes, ni las de los más imaginativos y desastrados como Kurt Knispel, ves cosa semejante. Vamos te presentas así delante de Guderian, Peiper o Panzer Meyer y te fusilan. Lo convenimos el otro día con Luis Hidalgo, que es crítico musical pero entre una Stratocaster y un Tiger no tiene duda: se queda con el tanque.


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