Todos sabemos que nos vamos a morir, mal que nos pese, pero solo los genios pueden convertir la inapelable despedida de este mundo en una obra de arte. David Bowie era muy consciente durante la elaboración de Blackstar, en la primera mitad de 2015, de que su tiempo en el reino de los vivos se agotaba, así que se conjuró para que esa postrera muestra de su talento se convirtiera en un trabajo quintaesencial. Una despedida que, lejos de incurrir en la melancolía, miraba hacia un futuro ya inalcanzable para su firmante: el vigésimo sexto y definitivo álbum en estudio de David Robert Jones es uno de los más innovadores y rupturistas de su medio siglo de carrera, un colosal rompecabezas de 42 minutos que incluso hoy, justo una década después del fallecimiento del cantante (murió el 10 de enero de 2016), es objeto de análisis y debates apasionados entre los bowieólogos de medio mundo.
‘Blackstar’, el último álbum del artista inglés, sigue admitiendo nuevas interpretaciones y lecturas en su décimo aniversario
Todos sabemos que nos vamos a morir, mal que nos pese, pero solo los genios pueden convertir la inapelable despedida de este mundo en una obra de arte. David Bowie era muy consciente durante la elaboración de Blackstar, en la primera mitad de 2015, de que su tiempo en el reino de los vivos se agotaba, así que se conjuró para que esa postrera muestra de su talento se convirtiera en un trabajo quintaesencial. Una despedida que, lejos de incurrir en la melancolía, miraba hacia un futuro ya inalcanzable para su firmante: el vigésimo sexto y definitivo álbum en estudio de David Robert Jones es uno de los más innovadores y rupturistas de su medio siglo de carrera, un colosal rompecabezas de 42 minutos que incluso hoy, justo una década después del fallecimiento del cantante (murió el 10 de enero de 2016), es objeto de análisis y debates apasionados entre los bowieólogos de medio mundo.
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