España lleva décadas estudiando inglés. Empieza cada vez antes, acumula horas de clases, certificados y niveles oficialmente “intermedios”. Y, sin embargo, cuando el idioma entra en una reunión de trabajo, en una llamada internacional o una entrevista laboral, algo se atasca: se entiende, sí, pero no se habla; se reconoce el vocabulario, pero cuesta emplearlo en público. En otras palabras: el inglés aparece como una asignatura superada, pero no como una herramienta interiorizada.
El ‘EF English Proficiency Index 2025′, de Education First, revela una brecha persistente entre el aprendizaje del idioma y su uso real en el trabajo
España lleva décadas estudiando inglés. Empieza cada vez antes, acumula horas de clases, certificados y niveles oficialmente “intermedios”. Y, sin embargo, cuando el idioma entra en una reunión de trabajo, en una llamada internacional o una entrevista laboral, algo se atasca: se entiende, sí, pero no se habla; se reconoce el vocabulario, pero cuesta emplearlo en público. En otras palabras: el inglés aparece como una asignatura superada, pero no como una herramienta interiorizada.
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