
Gustavo Adolfo Bécquer dibujó siempre. Además de escribir poesía, prosa, relatos y crónicas periodísticas, el autor sevillano, un icono del Romanticismo por sus Rimas y leyendas, uno de los libros más populares de la literatura española, dibujaba en hojas sueltas y en cartas, garabateaba con destreza en cuadernos y álbumes. Incluso, en sus propios manuscritos. Le parecía algo tan natural que regalaba generosamente aquellos dibujos, muchos salidos espontáneamente de su pluma, entre sus amigos y conocidos.
Una gran exposición en el Museo de Bellas Artes de Sevilla recupera a una dinastía de pintores que culminó con la poderosa figura del poeta, que también destacó como dibujante 
Gustavo Adolfo Bécquer dibujó siempre. Además de escribir poesía, prosa, relatos y crónicas periodísticas, el autor sevillano, un icono del Romanticismo por sus Rimas y leyendas, uno de los libros más populares de la literatura española, dibujaba en hojas sueltas y en cartas, garabateaba con destreza en cuadernos y álbumes. Incluso, en sus propios manuscritos. Le parecía algo tan natural que regalaba generosamente aquellos dibujos, muchos salidos espontáneamente de su pluma, entre sus amigos y conocidos.
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