
Hay temas que difícilmente entran en la agenda política. Y otros, como las pensiones, que nunca salen. Y es comprensible, porque esta partida supone casi un tercio del gasto público total. Sin embargo, el debate sobre esta materia se apoya en narrativas cada vez más sesgadas. La extrema derecha y el discurso anti-boomer hoy se miran de reojo. Los primeros señalan que el sistema de pensiones es “una estafa piramidal” insostenible, que habría que eliminar (en palabras de Silvia Orriols, de Aliança Catalana). Los segundos consideran que en España se está produciendo un atraco, un robo generacional perpetrado por las personas mayores contra los jóvenes. Sus discursos no son iguales, pero a veces se funden y confunden.
Quienes defiendan desmontar el sistema público de pensiones como opción ideológica no deben esconderlo detrás de una supuesta insostenibilidad 
Hay temas que difícilmente entran en la agenda política. Y otros, como las pensiones, que nunca salen. Y es comprensible, porque esta partida supone casi un tercio del gasto público total. Sin embargo, el debate sobre esta materia se apoya en narrativas cada vez más sesgadas. La extrema derecha y el discurso anti-boomer hoy se miran de reojo. Los primeros señalan que el sistema de pensiones es “una estafa piramidal” insostenible, que habría que eliminar (en palabras de Silvia Orriols, de Aliança Catalana). Los segundos consideran que en España se está produciendo un atraco, un robo generacional perpetrado por las personas mayores contra los jóvenes. Sus discursos no son iguales, pero a veces se funden y confunden.
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