
Al margen de sus dos incursiones en la novela, Distancia de rescate (2014) y Kentukis (2018), Samanta Schweblin es, ante todo, una magistral cuentista, influida por el fantástico rioplatense de Adolfo Bioy Casares y Julio Cortázar, pero también por la tradición del realismo sucio estadounidense, de Raymond Carver a Amy Hempel. La escritora argentina de 48 años, ganadora del primer premio Aena de Narrativa Hispanoamericana con su libro de relatos El buen mal, publicado a comienzos de 2025, lo reivindicó al recoger el galardón este miércoles, cuando celebró que se reconociera a una autora de cuentos en un ecosistema que suele reservar sus mayores honores a la novela. “Los que escribimos cuentos corremos medio cojos”, dijo Schweblin en Barcelona, a la vez que agradecía que el premio distinguiera “la excepción” y no la regla.
La autora argentina, premiada por ‘El buen mal’, explora en sus relatos breves la extrañeza de la vida cotidiana y pone en duda a la familia como espacio seguro y benigno 
Al margen de sus dos incursiones en la novela, Distancia de rescate (2014) y Kentukis (2018), Samanta Schweblin es, ante todo, una magistral cuentista, influida por el fantástico rioplatense de Adolfo Bioy Casares y Julio Cortázar, pero también por la tradición del realismo sucio estadounidense, de Raymond Carver a Amy Hempel. La escritora argentina de 48 años, ganadora del primer premio Aena de Narrativa Hispanoamericana con su libro de relatos El buen mal, publicado a comienzos de 2025, lo reivindicó al recoger el galardón este miércoles, cuando celebró que se reconociera a una autora de cuentos en un ecosistema que suele reservar sus mayores honores a la novela. “Los que escribimos cuentos corremos medio cojos”, dijo Schweblin en Barcelona, a la vez que agradecía que el premio distinguiera “la excepción” y no la regla.
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