Viajar en tren por Alemania hace tiempo que dejó de ser algo placentero para convertirse en una fuente de estrés y de enfado por los constantes retrasos, cancelaciones, averías, obras en las vías y el mal estado de muchos vagones que obliga a cerrarlos por falta de electricidad o por un sistema de aire acondicionado averiado por no estar preparado para hacer frente a un periodo largo de altas temperaturas. Es tema recurrente en las conversaciones donde la gente relata con frecuencia cómo perdieron conexiones o cómo no lograron llegar a algún sitio porque su tren fue cancelado. “Yo no necesito que la Deutsche Bahn (DB) me invite a un café. Lo único que pido es que cumpla con el servicio que he pagado”, se quejaba a la revisora un pasajero enojado, que le ofrecía un café gratis en un tren que había salido con retraso de Berlín.
Retrasos, cancelaciones, averías, mal estado de los vagones y escaleras mecánicas que no funcionan son el día a día de los usuarios del ferrocarril
Viajar en tren por Alemania hace tiempo que dejó de ser algo placentero para convertirse en una fuente de estrés y de enfado por los constantes retrasos, cancelaciones, averías, obras en las vías y el mal estado de muchos vagones que obliga a cerrarlos por falta de electricidad o por un sistema de aire acondicionado averiado por no estar preparado para hacer frente a un periodo largo de altas temperaturas. Es tema recurrente en las conversaciones donde la gente relata con frecuencia cómo perdieron conexiones o cómo no lograron llegar a algún sitio porque su tren fue cancelado. “Yo no necesito que la Deutsche Bahn (DB) me invite a un café. Lo único que pido es que cumpla con el servicio que he pagado”, se quejaba a la revisora un pasajero enojado, que le ofrecía un café gratis en un tren que había salido con retraso de Berlín.
Feed MRSS-S Noticias

