
María Escarmiento (Madrid, 34 años) tiene ese tipo de simpatía natural que casi invitaría a alargar la entrevista y rematarla con unas cañas. Es una de las concursantes que mejor ha capitalizado su paso por Operación Triunfo, donde fue una de las más queridas de la agitada edición de 2018. La cita es en una cafetería de su barrio madrileño, en la frontera entre Argüelles y Chamberí. Creció a pocos metros de allí, hija de la directora Azucena Rodríguez y de Francisco Villar Castejón, coautor de La puerta de Alcalá. Ahora presenta su tercer disco, Forever, una colección de himnos que se mueven con soltura entre la nostalgia millennial, el descaro reguetonero y el hyperpop, ese pop acelerado que lleva las melodías al borde de la experimentación sin perder tirón comercial.

Ya lejos de ‘Operación Triunfo’, de donde salió mejor parada que casi nadie, publica ‘Forever’, un disco atravesado por el deseo de escapar, y reflexiona sobre la presión de las redes, la exposición constante y una industria musical que sigue estando “llena de machos” 
María Escarmiento (Madrid, 34 años) tiene ese tipo de simpatía natural que casi invitaría a alargar la entrevista y rematarla con unas cañas. Es una de las concursantes que mejor ha capitalizado su paso por Operación Triunfo, donde fue una de las más queridas de la agitada edición de 2018. La cita es en una cafetería de su barrio madrileño, en la frontera entre Argüelles y Chamberí. Creció a pocos metros de allí, hija de la directora Azucena Rodríguez y de Francisco Villar Castejón, coautor de La puerta de Alcalá. Ahora presenta su tercer disco, Forever, una colección de himnos que se mueven con soltura entre la nostalgia millennial, el descaro reguetonero y el hyperpop, ese pop acelerado que lleva las melodías al borde de la experimentación sin perder tirón comercial.

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